4 materiales sostenibles que se transforman para el mundo del futuro
Textos: Luis Miguel Cardona A.
“El segundo material más usado por la humanidad después del agua es el concreto”, sostiene Daniel Duque, líder del Laboratorio Future Tech del Centro Argos para la Innovación. Y es que el mundo está hecho de materiales: las casas, las universidades, la ropa, las calles, los aeropuertos y las carreteras. Por ello, ante una población creciente y unos recursos finitos, es necesario desarrollar nuevas tecnologías que puedan responder a la demanda del planeta. “Tenemos que entender cómo la sociedad va a satisfacer las necesidades, no materiales, sino de materiales sostenibles para vivir”, agrega.
Cualquier tecnología tendrá un costo asociado por lo novedoso y el desarrollo que implica, sin embargo, es una realidad que la sociedad requiere biomateriales, es decir, aquellos elementos constructivos que tienen un origen o componente biológico, son sostenibles y tienen bajo nivel de emisiones de CO2.
La sostenibilidad es el eje transversal para la mayoría de las industrias a nivel mundial, y el sector de la construcción, como uno de los más contaminantes, entiende su responsabilidad y desde hace años trabaja para hacer transformaciones con impactos positivos. “Entre el 2030 y el 2050, a nivel mundial el propósito es que cuando se construya un edificio sea carbono neutro, es decir, que los materiales que se usaron y su construcción generen cero emisiones de CO2”, afirma Duque.
Además de lo medioambiental, la construcción sostenible también se entiende desde lo económico y social. En este último es importante destacar que los materiales usados para construir generen confort y no representen riesgos para la salud humana, así como apostar por intervenciones naturales donde coexistan paisajes o jardines que permiten la circulación del aire y un ambiente más agradable.
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En la dimensión económica la pregunta es ¿cómo balancearla? La clave estaría en responder a las necesidades de vivienda e infraestructura sin recurrir a materiales que no cumplen con los requerimientos normativos, y haciendo uso de biomateriales sin que estos representen sobrecostos en los proyectos. Para lograrlo, Martín Alonso Pérez, urbanista y miembro de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos, resalta la importancia de las investigaciones: “El reto más grande es que la industria de la construcción permita que las nuevas investigaciones que se están haciendo en laboratorios sean un buen negocio. Es decir, que esos materiales desarrollados puedan disminuir en costos, tanto en producción como en comercialización”.
Actualmente las construcciones y nuevos desarrollos le apuestan a utilizar materiales con certificaciones ambientales, pues esto es un plus y un factor diferencial en el mercado actual. “El mercado cada día está avanzando. Existen productos con materiales bio, orgánicos y amigables con el medioambiente. Además, se incorporan otros elementos como techos verdes, muros, paneles solares, para hacer proyectos integrales”, comenta el arquitecto Pérez.
La tendencia a nivel global con el uso de biomateriales es positiva. A diario surgen nuevas creaciones y desarrollos enfocados no solo en su objetivo constructivo, sino en términos de costos, emisiones, confort y ensamble. Y aquí el papel de la academia y las empresas es fundamental, pues son quienes impulsan a la creación y la innovación ante un mundo de materiales. A continuación, conocerás algunos usos o transformaciones de biomateriales en la industria de la construcción.
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Concreto
El hormigón es el material más importante en el desarrollo de la industria de la construcción. Está presente en casas, oficinas, infraestructuras, puentes, vías, pero este emite elementos contaminantes que, de alguna manera, han obligado a todos los productores de cemento y de hormigones a generar productos realmente sostenibles. Estos cambios se han visto no solo en elementos que puedan respirar, sino también adaptarse a los distintos climas en los cuales se utiliza. Se hacen hormigones a partir de microorganismos que producen piedra caliza, lo que permite reparar de forma autónoma la formación de grietas en estructuras de concreto. De esta manera se mejora enormemente la durabilidad de la estructura de hormigón; otros se desarrollan desde la combinación de carbono y calcio; además de otras alternativas a partir de bacterias y microalgas, también llamadas cocolitóforos, e incluso hongos. “En el concreto se ha incorporado la fibra de vidrio. Este material tiene menos peso, lo que favorece el vaciado de los concretos, por lo que son más livianos y no emiten mucho CO2”, recuerda Martín Alonso Pérez.
60 % de los materiales usados en el sector de la construcción corresponde al concreto.
Ladrillo
Se han incorporado nuevos elementos biodegradables en la producción del ladrillo que se hace en horno y el que se produce por extrusión. Con la incorporación de distintas arcillas este puede respirar mejor, logrando una disminución en la emisión de CO2. “El ladrillo genera mayor contaminación desde el punto de vista del conjunto del edificio o de los proyectos urbanos, ya sean espacios públicos o vías para vehículos. Ahora se están incorporando nuevos componentes de argamasa que reducen esas emisiones”, argumenta el urbanista Martín Alonso Pérez.
“Estos desarrollos generan menos microclimas, son más frescos y ayudan a reducir las altas temperaturas, lo que mejora las condiciones de habitabilidad de los espacios”, Martín Alonso Pérez, arquitecto y urbanista.
Acero y hierro
Aunque se aprovecha la chatarra, cada día se desarrollan nuevas alternativas en su estructura de fabricación, mediante las aleaciones de distintos materiales para evitar el costo que representa explotar las minas para obtener la materia prima.
“En la química actual se están incorporando nuevas estructuras que permiten aligerar el acero y, en general, todos los derivados que son importantes en cualquier construcción”, precisa Pérez.
Pinturas
También tienen un manejo muy importante en la química y la producción de los esmaltes. Ahora hay pinturas ecológicas que permiten sustituir ciertos materiales en las piscinas o en las zonas húmedas, como cocinas y baños, que no generan CO2 y, además, son bajas en compuestos orgánicos volátiles (VOC), que no afectan la salud de las personas.



