Vivir entre árboles: casas fuera de la ciudad
Con una arquitectura que crea un estilo de vida tranquilo y en sintonía con el entorno exploramos tres proyectos de casas fuera de la ciudad.
Quienes buscan una vivienda fuera de la ciudad priorizan otras experiencias. Despertar en las mañanas entre el canto de las aves, mirar hacia los árboles y ver a las guacharacas, ave endémica de Colombia y tradicional en las ruralidades, saltando entre las ramas. O escuchar el sonido de un cuerpo de agua transitar cerca de la casa.
Cuando vives entre árboles, el eco de la lluvia se percibe diferente, no acaba cuando termina, sino que en sus hojas sigue reposando su sonido. Si eliges esta alternativa, tienes acceso a experiencias sensoriales únicas que incluyen conexión profunda con la naturaleza, paisajes en constante transformación, sonidos que calman, aromas y un ambiente que da refugio. Te contamos de tres proyectos que han conectado con sus entornos.
Una casa para conectar con el cielo
Fotos: Carlos Velásquez
Diseñada y construida por Bassico Arquitectos, esta vivienda tiene una distribución en dos naves y un ingreso exterior hacia una terraza que sus habitantes llaman “terraza cósmica”, pues fue concebida como un espacio para disfrutar del cielo y del paisaje. Está ubicada en una parcelación que antes era una hacienda maderera y que aún conserva árboles introducidos como el eucalipto y que, lentamente, se han ido reemplazando por especies nativas. La casa tiene un techo a dos aguas: en la nave central está la mayoría de los espacios sociales, mientras que en la secundaria se les da prioridad a los espacios íntimos. Los ladrillos grises y chocolate responden a la intención de mimetizarse más con el entorno.
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“La casa, por fuera, trata de ser un poco más tranquila con la naturaleza, para no interrumpir con el paisajismo. Esta casa, si se observa desde la distancia, no pretende ser protagónica”, explica José David Rodas, arquitecto de Bassico Arquitectos. Además, se instalaron amplios ventanales que permiten que los espacios interiores cuenten con luz y ventilación natural, a la vez que establecen una conexión visual con el paisaje exterior y los nacimientos de agua circundantes.
Una casa para conectar con el agua
Fotos: cortesía Daniel Vélez
Esta vivienda, ubicada en Rionegro, fue concebida para una familia de cuatro miembros: madre, padre, hijo e hija. El diseño de Derau Arquitectura se enfocó en proporcionar un espacio individual a cada uno de ellos y crear un área social, separada de la vivienda principal, para que la familia y amigos se pudieran reunir sin afectar el descanso de los habitantes.
La conexión con la naturaleza fue primordial en el diseño, con jardines dentro y en el exterior de la casa, para sentir que estaba presente siempre. Desde su acceso, marcado por un espejo de agua y un muro llorón, hasta su distribución interna, que prioriza las visuales hacia los jardines y el espacio exterior fue clave la conexión con el entorno. “El ingreso al lote se pensó, no para entrar directamente a la casa, sino que hubiera un recorrido entre jardines. Lo primero que nos encontramos es un gran guadual que existía en el sitio. La idea era bordearlo y generar más jardines a su alrededor para tener la sensación de estar ingresando a un jardín botánico”, explica su arquitecta Andrea Upegui.
En la carpintería de la casa se resaltó la veta natural de la madera, que aporta textura visual y genera sensación de calidez.
La construcción estuvo a cargo de Punto Firme Construcciones y utilizó materiales como madera, ladrillo y teja de barro, enfatizando su conexión con la tierra y los elementos naturales. La iluminación permitió que el paisajismo cobrara vida también en las noches, transformando el ambiente y ofreciendo una experiencia visual tanto en el interior como en el exterior de la casa.
Una casa para recibir la luz
Fotos: cortesía Daniel Vélez
La vivienda campestre unifamiliar es uno de los principales proyectos que realiza la oficina de Julian McLean Arquitectos. “Nos gusta comunicar calidez, tenemos un compromiso con el entorno y, por eso, siempre buscamos una correlación con el paisaje. Conversamos con el cliente sobre cómo se va a insertar la casa en el lote y, después de construida, elegimos elementos del mobiliario. Es un proceso fluido desde la topografía y el paisaje hasta el objeto y el detalle”, cuenta el arquitecto Julián McLean.
En esta casa en particular, la madera tiene un papel protagónico que crea un ambiente acogedor y en armonía con el paisaje que la rodea. Está presente en los techos, los pisos y el mobiliario, y conversa con otros materiales como el metal y la piedra. Desde todos los ángulos, hay visuales que buscan conectar con la silueta de las montañas, gracias a las amplias ventanas que ofrecen vistas panorámicas desde el interior de la vivienda.
La pérgola de madera y los decks crean espacios al aire libre para disfrutar del exterior y compartir con los visitantes. La pérgola, con una cubierta de vidrio, crea un juego de sombras a lo largo del día. Además, el techo laminado a dos aguas tiene una altura que aporta una sensación de amplitud en los espacios interiores.
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