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5 claves para salir de la ciudad

5 claves para salir de la ciudad

El sueño de vivir en el campo es cada vez más cercano para muchos, sin embargo, hay criterios importantes a tener en cuenta en la búsqueda de propiedades para disfrutarlo al máximo.

Textos: Maria Antonia Giraldo Rojas


La arquitecta Susana Posada se refiere a la zona campestre alrededor del Valle de Aburrá como el segundo piso de Medellín. El fenómeno del aislamiento hizo que los habitantes de la ciudad buscaran el verde y salieran a comprar propiedades al cinturón de campo que la rodea. Para ella es un fenómeno entendible, sin embargo, sería importante para los que quieren cambiar de aires tener en cuenta algunos temas y no arrastrar los males urbanos. En eso concuerda el arquitecto Andrés Hincapié, que pide más conciencia en las construcciones y saber aprovechar los beneficios de la ubicación y el clima para no malgastar recursos. Aquí algunas claves.

1. Revisa el terreno en pasado, presente y futuro.

No dejes que te gane la emoción de un buen negocio, procura estar seguro de la buena salud de las escrituras, el cumplimiento de las normas, las condiciones actuales del lugar y los planes que se tienen a futuro para el área de influencia. “Hay lotes que les venden sin posibilidad de agua, sin buen acceso a la red de energía y nunca preguntaron eso antes de comprar. También es importante averiguar qué va a pasar, por ejemplo, a futuro qué vías tienen planeadas. La gente no tiene nada de eso en cuenta antes de comprar y cuando llega el arquitecto al proyecto, están súper encartados con varios temas”, afirma Posada.

2. No llenes el lote.

Para el arquitecto Andrés Hincapié es común que al comprar un lote costoso, como lo suelen ser en esta zona, se quiera sacar el máximo provecho en metros construidos para venderlo después, sin embargo, esto puede ser un error para la habitabilidad de la vivienda. “Es absurdo hacer una casa de 500 o 600 metros cuadrados para cuatro personas, es algo demasiado desproporcionado. Se vuelven poco útiles o poco eficientes para el quehacer del día, terminan con espacios que realmente no usan y pronto la quieren vender”, explica.

 

3. No traigas la ciudad al campo.

Trata de buscar una ubicación que favorezca tus desplazamientos para no terminar congestionando más las vías que ya se empiezan a ver insuficientes. Además, en términos de diseño, es preferible adaptarse al paisaje, buscar mimetizarse, en vez de hacer construcciones que se vean fuera de contexto. “Cada uno tiene su estilo, pero para mí, las casas de campo no deben parecer de ciudad. Si yo me estoy yendo de la ciudad, no quiero tener un apartamento blanco de cielos en drywall blancos, dentro de un lote. Quiero tener una casa, con un look un poco más rústico, con unos materiales como más similares a la tierra. No me gustan las casas que resaltan a primera vista, que se ven desde la vía y rompen totalmente con el verde de la montaña, sino que respeten la naturaleza, que se adapten al terreno para hacer el menor movimiento de tierras posibles”, analiza Posada. El mismo principio puede aplicarse a los proyectos de edificios, que cada vez son más frecuentes en esta área.

4. Explota los beneficios de la ubicación.

El clima cambia apenas se empieza a subir, por lo que algunos recurren a la calefacción, sin embargo, el arquitecto Hincapié afirma que se puede aprovechar al máximo la luz del Sol, para iluminación, lograr la temperatura óptima y evitar la humedad, haciendo la casa más eficiente energéticamente, gracias a la bioclimática y los nuevos materiales. “Podemos hacer la cubierta en un sistema triple que se llama un nodo termoacústico, que es como una teja que permite conservar y repeler el Sol para evitar los rayos UV. Los vidrios se cubren con una película polarizada de filtro y todos los ladrillos, todo lo que está alrededor está diseñado con una quema más fuerte para que la casa tenga una especie de filtro UV”, cuenta. Este sistema también permite darle la cara al poniente, para aprovechar el paisaje, que en algunas ubicaciones se perdía por tratar de evitarlo. Aunque en la construcción puede ser más costoso, a largo plazo se compensa con un menor gasto en consumo energético.

5. Vive el campo.

Llevar al campo aquello de lo que se estaba huyendo en la ciudad no parece la movida más lógica. Esa nueva ubicación exige un cambio en el estilo de vida, que de hecho puede ayudar con los costos cotidianos de la vivienda. Hincapié afirma que se puede hacer recolección de aguas lluvia, instalar paneles solares, cultivar para el consumo personal y hacer jardinería, hasta intercambiar algunos productos con los vecinos y ahorrar. También se puede pensar en espacios compartidos, que dividan costos y tiempo de ocupación entre varios.

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