Tendencias 2025: un año para explorar nuevos horizontes
Textos: María Camila López Ramírez
El diseño de interiores y la arquitectura siguen siendo reflejo de nuestras emociones y formas de habitar. Estos lenguajes creativos no solo definen cómo nos relacionamos con los espacios, sino también cómo interpretamos nuestra identidad en un mundo en constante evolución. Al mirar hacia el 2025, observamos un panorama que combina tradición, innovación y una renovada búsqueda de bienestar. Diseñar ya no es solo una cuestión de estética; es una herramienta para conectar, emocionar y transformar vidas.
Con un enfoque que celebra la diversidad, el diseño para este año abarca desde la reinvención de lo retro hasta el uso de tonalidades oscuras que desafían lo convencional, siempre priorizando la funcionalidad y la sostenibilidad. “Para nosotros en The Blue House, lo más importante es el diseño que conecta”, comenta Alejandro Salazar, director de Diseño. “Queremos crear espacios que recarguen energía, que sean un refugio para el bienestar físico, mental y emocional”.

Proyecto: 030
Diseñador: The Blue House.
La sostenibilidad como imperativo
La conciencia ambiental sigue marcando el rumbo del diseño. Desde muebles fabricados con materiales reciclados hasta textiles sostenibles, la industria evoluciona hacia procesos más responsables. “Estamos viendo alfombras hechas con mallas recicladas del mar y telas que imitan el lino pero son 100 % recicladas”, comenta Alejandro Salazar, Director de Diseño de The Blue House.
Esta tendencia no solo se limita a los materiales, el diseño biofílico sigue en auge y promueve espacios con ventilación cruzada, calidad del aire y plantas naturales que mejoran el bienestar. El diseño para el 2025 celebra la diversidad de estilos, desde la calma minimalista hasta el dramatismo de los tonos oscuros.
Ya sea a través de un mobiliario que cuenta historias o de espacios multifuncionales que se adaptan a nuestras vidas, este año promete emocionarnos y desafiarnos a habitar de maneras significativas.
El arte hecho a mano y los objetos únicos cobran relevancia. Estas piezas cuentan historias y conectan con nuestras raíces culturales.

Proyecto: 404
Diseñador: Pure Design Studio.
Bienestar y minimalismo
Los espacios continuarán buscando reconectar con lo esencial. Esta filosofía se traduce en diseños minimalistas que priorizan el bienestar. “Seguimos viendo materiales como piedras, maderas y fibras naturales, combinados con colores tierra, ocres y verdes”, explica Salazar. “Son tonalidades que promueven la calma y nos invitan a la introspección”.
El diseño también se enfoca en crear ambientes multifuncionales, una herencia de los cambios en la forma de habitar tras la pandemia. “Los espacios deben adaptarse a estilos de vida flexibles. Es importante que los objetos cuenten historias y reflejen la personalidad de quienes los habitan”, agrega.
La integración entre lo interior y lo exterior sigue siendo clave. Los diseños eliminan barreras, lo que permite que las plantas y la luz natural se vuelvan protagonistas.

Fotos: cortesía David Abad.

Proyecto: Mal de ojo
Diseñador: The Blue House
Lo retro renace con fuerza
La nostalgia toma un giro moderno en esta temporada. Ana María Quintero, arquitecta y fundadora de Caja Blanca Design, define esta tendencia como una reinterpretación de lo clásico con nuevos colores y materiales. “Vemos maderas rojizas, estampados geométricos y telas suaves que evocan comodidad”, afirma Quintero.
Esta inclinación también trae el eclecticismo a escena: “El espacio cuenta historias personales combinando estilos diversos de forma armoniosa. Las piezas hechas a mano y los objetos de segunda mano también son esenciales, lo que promueve la sostenibilidad”, agrega.
La tendencia retro se expresa en mobiliario como sofás abullonados, papeles de colgadura con patrones vibrantes y el uso de colores como el mocca, el verde seco y el azul.

Proyecto: Stand Out
Diseñador: The Blue House
Oscuridad y dramatismo
En contraste con las tonalidades claras, Natalie Cobo, diseñadora de interiores de Pure Design, destaca la llegada de los “espacios oscuros y sobrios”. Esta tendencia apuesta por colores como el vino tinto y el chocolate, que generan atmósferas dramáticas y sofisticadas.
“Los espacios fuertes oscuros tienen un impacto visual poderoso, pero deben equilibrarse con texturas y una buena iluminación”, comenta Cobo. “Una iluminación bien diseñada transforma un espacio. Es clave jugar con luz local, decorativa y cálida para crear diferentes escenas que se adapten a cada momento del día”.
Los materiales orgánicos, como las piedras y texturas suaves, complementan esta estética, mientras que los muros texturizados reemplazan la pintura tradicional.

