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Con amparo Fiduciario

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Son muchas las variables que intervienen en el éxito de un proyecto inmobiliario. La correcta administración de los recursos es una de ellas.

Vincularse a un proyecto inmobiliario donde existe fiducia es tal vez la forma más segura de invertir en nueva propiedad horizontal. Muchas de las empresas constructoras de Medellín -profesionales y agremiadas- recurren a esta operación jurídica para alcanzar el término de sus proyectos mediante la recaudación segura de los dineros que permiten el desarrollo y venta de la obra, mientras que los compradores de las unidades de vivienda gozan de más tranquilidad cuando interviene una fiduciaria, así lo explica Francisco Duque, gerente de Acción Fiduciaria Medellín.

La fiducia es la administración de activos para que se cumpla la finalidad de construir un proyecto. En el caso inmobiliario, administración del lote y de los dineros de los compradores. “Los constructores se acercan a las fiduciarias con la intención de desarrollar un proyecto inmobiliario en un lote propio o de un particular”, señala Duque, “lo que se conviene con el dueño del terreno es que lo transfiera a la fiduciaria a un patrimonio autónomo o fideicomiso para que quede jurídicamente en cabeza de la entidad y se mantenga allí hasta tanto se haga o no el proyecto”.

Esto garantiza que el terreno no será destinado para otro fin y que concluida la construcción se les puede
escriturar las unidades a los compradores. Por otro lado, mientras el constructor afina la factibilidad, legalidad y estructuración de su proyecto, y cuando existe la fiducia de preventa, los compradores interesados firman un contrato similar a una promesa de compraventa, e igual que el lote, la fiduciaria administra los dineros de cada comprador de forma autónoma, invirtiéndolos en un portafolio común con riesgos mínimos, y solo entrega las platas al constructor cuando el proyecto sea una realidad; es decir, cuando se logre un mínimo de ventas sobre planos que aseguren que el proyecto pueda construirse según los costos presupuestados.

Esto significa que antes de iniciar la obra el constructor no puede disponer de los recursos de los compradores, ya que están en la fiduciaria pero siguen en cabeza de ellos. Solo si se vuelve una realidad esas platas se entregan al proyecto, de lo contrario, se le devuelven al comprador con la pequeña rentabilidad que genere. “Así, la fiduciaria es un vehículo que da credibilidad y confianza en el manejo de un proyecto, porque el comprador tiene tranquilidad de estarle entregando el dinero a una entidad que únicamente se lo dará al constructor si cumple con unas condiciones mínimas que garanticen la ejecución del proyecto”, aclara Francisco.

Así participan las partes:

FIDUCIARIA:

Se encarga de administrar los recursos y recaudar los pagos al que se obligue el comprador, a través de los fondos de inversión. La fiduciaria recibe el dinero de cada uno de esos compradores, los administra de manera individual y los entrega al proyecto cuando este va siendo una realidad. En caso de que el constructor no cumpla con los mínimos para realizar el proyecto, retorna el lote a su dueño y los dineros a los compradores con la pequeña rentabilidad que generen. La fiduciaria no es el gerente del proyecto ni es quien lo construye, solo administra los recursos.

 

CONSTRUCTOR:

Tiene la obligación de construir y entregar el proyecto que está ofreciendo. Cuando no es propietario del lote, con la fiducia corre con la tranquilidad de que el dueño del terreno no puede destinarlo para ningún otro fin. Además, con la fiducia de preventa asegura la participación de los compradores que una vez vinculados no pueden retirarse o deberán asumir una sanción.

 

COMPRADOR:

Quien se vincula a un proyecto con fiducia tiene la obligación de comprar el inmueble, pagándolo en un tiempo determinado y con la tranquilidad de que su plata solo será entregada al constructor para el fin convenido, de lo contrario recibirá todo su dinero de vuelta. El comprador que se retire de la fiducia deberá asumir una sanción que varía entre el 10% y 20% del dinero que ha depositado o del valor del negocio.

 

Elija entidades seguras!

Las fiduciarias son entidades financieras vigiladas por la Superintendencia Financiera de Colombia, por lo tanto, quien se vincule a una tendrá que someterse a las exigencias de la entidad gubernamental y declarar la procedencia de sus ingresos para el control del SARLAFT. En la página web de la superfinanciera encontrará las entidades seguras para este tipo de operaciones.