Tranquilidad Hipotecaria | Revista Propiedades

Tranquilidad Hipotecaria

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Piérdale el miedo a endeudarse. El cuantioso valor de una vivienda siempre implica buscar financiación.

En Antioquia es usual escuchar refranes como “tener casa no es riqueza, pero no tenerla es mucha pobreza”, que hacen parte de la formación cultural paisa y cargan de importancia el hecho de tener una vivienda propia donde establecerse con la familia. Sin embargo, las nuevas generaciones prefieren invertir en propiedad raíz no con fines de vivienda sino con el objetivo de rentabilizar el activo a largo plazo, es decir, de arrendarlo, pues no consideran la vivienda como elemento de seguridad sino como una forma de negocio.

Sea cual sea el caso, para comprar casa o apartamento hace falta contar con un capital inicial y recurrir a alguna forma de financiación. Hablamos con Giovanni Montoya Aldawe, asesor financiero del Grupo Ágora, quien le explicó a Propiedades en qué consiste el crédito hipotecario y cuáles factores considerar para tener una deuda sana y lograr el objetivo de adquirir un inmueble de propiedad raíz.

Crédito hipotecario

Es aquel cuya garantía de pago es la hipoteca de la vivienda. En esta modalidad de crédito el nivel de riesgo para la entidad prestadora se reduce, dado que la garantí es un activo real, lo cual permite obtener tasas de interés más bajas y plazos de pago más largos para el deudor. Lo ideal es que para acceder a este tipo de crédito se cuente con un ahorro inicial del 20% del valor del inmueble.

Modalidad de pago

Elegir la modalidad de pago es una decisión importante. Las opciones son pagar en unidades de valor real (UVR), que depende del valor de la inflación a la hora de tomar el crédito y representa una cuota variable durante la vida del crédito, o pagar con tasa fija, donde la cuota es constante, entendiendo que durante la vida del crédito el deudor tiene el derecho de moverse de una forma de financiación a otra.

Plazo ideal

Mientras más largo es el plazo, más riesgos se corren y más dinero se gasta. Lo ideal es hacer un balance para conocer la cuota máxima que puede pagar sin comprometer los ingresos y gastos básicos mensuales. El
número mágico es de 10 años, sin embargo en Colombia la mayor parte de los créditos hipotecarios están a 15 años e incluso a 20 para las viviendas de bajo costo, por las limitación de ingresos de las familias de niveles socioeconómicos bajos.

Valorización

En su mayoría, las personas piensan que cuando se endeudan pagan más veces el valor de la casa. La confusión radica en que cuando se termina de pagar el crédito no se puede comparar el monto total con el valor inicial de la propiedad, sino con el valor actual de la misma. Por ejemplo, si hace 10 años compró una casa que valió 1 peso y hoy, al final del crédito pagó 1,3 pesos, debe saber cuánto cuesta hoy esa casa para determinar si fue o no un buen negocio. Si el valor de la propiedad está por encima de 1.3 pesos, el negocio fue bueno. De lo contrario, el crédito resultó más caro de lo esperado.

Valor de la cuota

Este tipo de activo no se compra con el ingreso personal sino familiar por el alto valor. La mayoría de los expertos consideran que la cuota de un crédito hipotecario debe estar entre un 20 o 25% del ingreso total de la familia. Mas esa cuota también depende de la finalidad que le va a dar a la propiedad, pues si se va a comprar para alquilar, se puede comprometer una parte superior porque una parte de la cuota no se va a pagar con el propio ingreso sino con la renta del inmueble.

La edad adecuada

La teoría del ciclo de vida productivo, que por supuesto tiene excepciones, dice que a entre los 30 y 35 años la persona ya ha consolidado una carrera profesional, tienen un buen trabajo y por lo tanto es un buen momento para empezar a adquirir activos duraderos, como es el caso de una vivienda. Sin embargo, hay quienes logran hacerlo antes y también quienes optan por usar sus ingresos para otros fines.

Condiciones mínimas

Cada entidad tiene sus requisitos particulares, siendo común a todas el no estar reportado en entidades financieras, contar con un ingreso que permita demostrar la capacidad de pago de la obligación y estar dispuesto a cumplir con los trámites de constitución de la garantía real (el inmueble) bajo la modalidad hipotecaria.

Al día con el crédito

La entidad financiera tiene la obligación de cobrar porque el dinero que presta no le pertenece, sino que es de los ahorradores. La responsabilidad de la entidad es velar porque ese dinero esté disponible para cuando ellos lo requieran. Así que si tiene problemas asumiendo la cuota, cuénteselo a la entidad y le darán opciones de modificar la cuota, de hacer otros compromisos de pago y en algunos casos, hasta de congelar la deuda por un período de tiempo. Nunca se esconda, pues si la entidad ve que el riesgo de no pago aumenta notoriamente puede decidir apropiarse del inmueble, en cuyo caso perderá su dinero y su buen nombre frente al sistema financiero. En todos los casos, los costos de no pagar siempre serán mayores ■