Érase un Taller | Revista Propiedades

Érase un Taller

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Textos Alejandra González Fotos Vicugo Studio

Con una visión industrial, fresca y juvenil, el estudio español Egue & Seta transformó este antiguo taller donde se reparaban motos clásicas en una vivienda tipo bodega en la que se conectan todas sus áreas a través de un jardín interior.

LUGAR Terrassa, Barcelona
ARQUITECTOS Daniel Pérez y Felipe Araujo (Egue y Seta)
ÁREA 180 m2 TIPO Loft

Bajo el diseño de una gran “pecera” vegetal con arbustos locales y plantas, se ha originado esta vivienda ubicada en Terrassa ( Barcelona), antes un bajo comercial, ahora un espacio habitable que nace para romper con algunos paradigmas arquitectónicos al crear una atmósfera tipo loft, fuera de lo común, en la que un jardín interno funciona como el corazón de todas las áreas, y a su alrededor, se crean los diferentes ambientes que componen el lugar. Son entonces las zonas verdes las que contrastan con los materiales industriales para dar un aspecto más natural y fresco; un toque orgánico, convertido en el elemento vertebral de la arquitectura interior.

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Salvaguardando la esencia industrial de este taller, los autores de este proyecto, Felipe Araujo y Daniel Pérez, de Egue & Seta, mantuvieron algunas estructuras originales, como el vigado de hierro en el techo, pintado estratégicamente en un tono gris para no delimitar los ambientes. El ladrillo a la vista en el salón principal, fue un revestimiento encontrado gracias a una repicada de pared, y hacia la vía pública, los antiguos ventanales, antes tapiados, se abrieron para colocar persianas verticales y plantas de bambú, que regulan la vista desde el exterior hacia el interior.

Una vez dentro del loft, la ambientación que le da vida es el reflejo de un trabajo que se hace como una prescripción al cliente para que vaya acorde con el estilo arquitectónico de la vivienda, siempre conectado con los requerimientos de sus propietarios y que en este caso ha dejado un resultado que se aprecia desde la primera zona, la cual ha sido concebida bajo escalones sobredimensionados a 80 centímetros de profundidad que llevan a un gran sofá en terciopelo gris efecto concreto y con forma en U. Desde allí se pueden observar otras áreas sociales, como el comedor con importantes piezas de diseño de autor:
sillas Eames y una mesa Bedrock Plank A de la Casa Riba 1920, que impactan.

Seguidamente, se llega a una cocina revestida en gran parte con acero inoxidable y en la que se puede divisar una alacena a la vista y una gran isla sobre la que cuelgan dos lámparas del diseñador Francisco Segarra, decoración que hace énfasis en fortalecer el estilo industrial que inspira este lugar.

Abierta al área social, se encuentra la habitación principal enmarcada por una especie de módulo en roble barnizado que se aprecia desde el ingreso a la vivienda, y que cubre el piso y algunas partes del techo. Este material encapsula dentro de esta zona privada, un amplio baño de uso doble. A través de un vidrio se disfruta el jardín interior por el que se conectan las áreas de esta casa. Este material funciona como el foco para dar una sensación de mayor dimensión e incorporar parte de la luz, además de ser envoltorio de cristal para conformar la “pecera” de plantas y arbustos.

Finalmente, atravesando esta habitación, se encuentra un nuevo nivel, está vez más bajo que los anteriores, para dar vida a un estudio con piso en hormigón y paredes blancas, al que también se ha dado acceso por la puerta principal de la vivienda, para llegar de nuevo al lugar por donde comenzó todo este recorrido

Simétrica, muy fresca y natural.

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