En Casas de Campo, ninguna se parece a la otra | Revista Propiedades

En Casas de Campo, ninguna se parece a la otra

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 La arquitectura en este tipo de viviendas depende de muchos factores, pero la más importante es su relación con el entorno.

Cinco aspectos a tener en cuenta

Simón Latorre afirma que sea el proyecto que sea, el proceso implica tener encuenta lo siguiente:
– El suelo y su capacidad
– El clima y las condiciones medioambientales
– Normas
– Disponibilidad de mano de obra
– Necesidades del cliente
– Presupuesto

“En la arquitectura del trópico siempre vas a tener patios, corredores, techos altos, de pérgolas, que se dejan penetrar por el paisaje, el viento, el sol”. Simón Latorre, gerente de Latorre Arquitectura.

Hablar de tendencias en casas de campo es imposible, pues cada una es distinta a la otra, tanto en su arquitectura como en su relación con el entorno.

En el diseño juegan aspectos como si está en zona fría o caliente, si el terreno es inclinado o plano, si es una urbanización cerrada, semiurbana, o si la vivienda es para habitar, recrearse o hacer uso de buen retiro.

Para el arquitecto Simón Latorre, gerente de Latorre Arquitectura, la casa en sí, como objeto construido, no es lo más importante en un proyecto de este tipo. Suelen estar primero situaciones como la topografía, la vegetación presente en el lugar, la dirección en la que soplen los vientos; en definitiva, su compenetración con el contexto natural.

Manuel Jaén, arquitecto de Opus Estudio, concuerda en que antes de que exista un objeto, les interesa reconocer la escala (el tamaño de un objeto comparado con un estándar de referencia o con el de otro objeto), el clima y el contexto geográfico; es decir, una aproximación al paisaje. ¿Hay una casa de campo ideal? ¿Existen imprescindibles que no se puedan dejar a un lado?

En zonas calientes

Simón Latorre piensa que las casas de campo deben generarle confort a sus residentes, sin importar el clima, la época o el sitio. En tierra caliente las personas siempre van a querer una casa fresca, por ende Latorre afirma que esta debe ser alta, abierta con jardines, con aperturas en el techo que dejen salir el calor del interior, con corredores, galerías que permitan estar afuera de la casa pero en la sombra. “En la arquitectura del trópico siempre vas a tener patios, corredores, techos altos, de pérgolas, que se dejan penetrar por el paisaje, el viento, el sol”.

No pueden faltar los voladizos que eviten que la casa no se sobrecaliente por el sol; estos son los metros adicionales de techo que superan los límites de los muros del perímetro de la vivienda, que generan además corredores o aleros que bloquean la radiación solar para que las ventanas puedan permanecer abiertas.

En cuanto al interior, se recurre a salones comedores con mucha amplitud, y sobre los colores Latorre considera que son un elemento que apoya al proyecto en términos estéticos o plásticos, pero que más allá del clima depende del contexto y del gusto del cliente, sin que esto llegue a dañar el sentido estético de la vivienda. Sugiere, en todo caso, los colores pasteles, que dan más sensación de frescura.

Para tierra fría

Manuel Jaén explica que Opus Estudio trabaja sin tener idea alguna concebida antes de llegar al lugar en el que desarrollarán su labor, toda vez que lo principal es la aproximación con el paisaje.

El arquitecto compartió cómo fue su método de trabajo en el diseño de una casa de campo cerca a la represa de La Fe. “Cuando llegamos al lote, este tiene un bosque nativo, y nuestra aproximación fue contextual desde lo natural y desde lo social. Nos preocupamos por cómo lograr conservar lo natural, y que este fuera uno de los
principales activos”.

Una de las primeras observaciones que tuvieron en cuenta fue la dirección de los vientos; luego fue el uso que los clientes le querían dar a la vivienda, los cuales varían en todos los casos.

Para este proyecto, pese al clima, las personas querían una vivienda que tuviera piscina para sus hijos. Esto requirió de un estudio de asoleamiento, para detectar el sitio donde más entrarían los rayos del sol.

Las habitaciones y la zona social fueron definidas según las visuales predominantes; las primeras se relacionabancon un bosque nativo, mientras las segundas miraban hacia un valle cercano.

En las zonas de circulación entre las habitaciones fueron creados unos espacios en los que entraba el bosque nativo, dando la sensación de que este se encontraba en el interior de la vivienda.

En cuanto al uso de materiales, la idea fue utilizar productos más rústicos que el cemento, para estar en relación con el contexto natural de la zona.

El techo fue recubierto con vegetación, logrando un doble propósito: por un lado su función principal de protección, y por el otro como una estrategia bioclimática, haciendo un efecto invernadero, con el calor captado que empieza a ser dirigido hacia las habitaciones.

En el techo encima de los baños también fueron ubicados unos tragaluces o claraboyas, que reciben el sol y lo llevan al interior. La casa fue hecha con ventanales amplios en casi todas las zonas de la casa, la idea con esto era “no trazar límites entre el interior y el exterior”.

De hecho el baño de la habitación principal también tiene estos ventanales, dando así la sensación de poca privacidad, algo que al cliente no le importó pues la construcción está bastante alejada de otras viviendas. De todos modos, en cualquier caso vale la recomendación de Jaén: “Cada casa es única. No es copie y pegue en el lote de enfrente”.

Tomado de : Periódico El Colombiano|Especial: El Hogar de Mis Sueños 25 Mayo/18