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Arquitectura que reverdecer

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Desde muros en concreto, hasta jardines de altura, Luis Gonzalo Moscoso Higuita les devuelve la vida a estructuras inertes con sus plantas y flores. El trabajo de un naturalista al servicio de la armonía entre el desarrollo urbano y la forestación.

Texto: María Camila Duque Escobar
Fotos: cortesía Forestpa y ALH Taller de Arquitectura.

Imágenes de paisajes devastados por la minería ilegal, contrastados con bosques nacientes y frondosos árboles dan vida a las paredes de la oficina de Forestpa, empresa responsable de la reforestación de algunas tierras en Caucasia, Antioquia. La compañía, fundada por Luis Gonzalo Moscoso Higuita se especializa en forestación, restauración, acción ambiental y paisajismo, todos con el mismo fin: acercar la naturaleza al hombre.

Aunque su nombre es reconocido en el mundo académico y ambientalista gracias a que gestionó el primer proyecto forestal en Suramérica que generó bonos de carbono, el ingeniero forestal se está convirtiendo en un referente para la silvicultura urbana y el paisajismo, en gran medida después de que uno de los proyectos en que participó, el edificio Matorral, ganara la XXV Bienal Colombiana de Arquitectura y Urbanismo 2016.

INSPIRACIÓN NATURAL

La espesa selva del Urabá chocoano fue el escenario en el que transcurrió la niñez de Luis Gonzalo. “Vivíamos en una zona donde no había vías, sino caminos. Jugábamos en los ríos y entre las raíces de los árboles”, recuerda. Desde aquellos días el joven observaba con atención las dinámicas que se daban entre las diferentes especies y notaba como todas ellas convivían en armonía para mantener el equilibrio.

A esto atribuye el naturalista su motivación para intervenir los espacios urbanos. “Me preguntaba: ¿por qué allá crecen las
plántulas unas sobre otras y por qué nosotros no podemos conjugar eso con la arquitectura? Vi que las ciudades se estaban quedando sin árboles, sin vegetación. El desarrollo estaba desplazando todo y yo creía que la urbanización y la tecnología pueden ir acordes y en paralelo con la naturaleza; no en contravía”.

Fue así como hace 35 años hizo el primer jardín vertical en su casa del barrio Bueno Aires en Medellín, recubriendo toda la fachada con más de 140 especies de plántulas, las cuales crecían unas encima de otras y hacían del espacio un verdadero oasis en medio de los ladrillos de la ladera. Desde ese momento no ha parado.

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Comportamiento natural Con trabajos como Matorral, Luis Gonzalo busca replicar en los edificios, la arquitectura natural de los árboles. Cada piso es una rama que alberga más especies.

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Soluciones eficientes: Las instalaciones paisajísticas que se hacen desde Forestpa representan una solución al cambio climático, porque cada plántula fija la huella de carbono de cada morador.

ROMPIENDO PARADIGMAS

“Cuando inicié como paisajista era muy difícil porque la conservación no era una preocupación como ahora. Muchos arquitectos e ingenieros pensaban que era utópico conjugar las dos cosas”, comenta. Sin embargo, actualmente los profesionales de las ciencias ambientales se han especializado a tal punto que construcciones tan increíbles como el edificio Matorral son un hecho y se les reconoce su valor innovador en una ciudad que pide a gritos un respiro de las construcciones indiscriminadas.

“Con ese proyecto rompimos el paradigma de que era imposible tener árboles frutales funcionales creciendo en un décimo piso. No sabían cómo hacerlo hasta que llegamos nosotros”, agrega. Ahora, en compañía del ingeniero civil Alejandro Molina Osorio, naturalista como Luis Gonzalo, y el arquitecto Santiago Arango, de ALH Taller de Arquitectura, planean construir otros dos edificios en los que, si bien prima el desarrollo ambiental sostenible, no se descuida el diseño arquitectónico.

Para lograr esto, Luis Gonzalo insiste en la creación a partir del terreno y no viceversa, como se acostumbra hacer. “Normalmente se busca el terreno, se plasma la construcción y después se piensa en el paisajismo. Debe ser al contrario, se debe ver primero el paisaje y pensar cómo pueden encajar las estructuras dentro de él sin deteriorarlo”. En Matorral, por ejemplo, Forestpa contribuyó con el enriquecimiento de los ecosistemas que ya existían en el lugar y la estructura logra camuflarse entre los árboles del sector.

Además de esto, las intervenciones en el edificio galardonado lograron crear un ambiente que no solo tiene un aporte estético, sino que crean una conectividad funcional y biológica con su entorno. “Es un material vegetal grande que genera bienestar psicológico a quienes habitan el lugar, y que también, al tratarse de tierra cultivable, fija la huella de carbono y contribuye a mejorar la calidad del aire”, explica.

Así, compartiendo el conocimiento que tiene sobre el manejo de cuencas, silvicultura urbana y promoviendo el cultivo de especies nativas, el trabajo de Luis Gonzalo se posiciona cada vez más como una alternativa atractiva y viable para disminuir el impacto del ser humano en el planeta. “Cuando tú conoces los seres que te acompañan y el entorno que te rodea, aprendes a manejarlo. Todos podemos vivir en armonía y equilibrio con la naturaleza”, concluye ■

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Luis Gonzalo
Moscoso  Higuita

Lugar de nacimiento
Urabá
Locación
Medellín
Ocupación
Ingeniero forestal, paisajista
Empresa
Forestpa